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Fundación por la memoria san antonio
Sitio de memoria

Construcción del sueño

A los pocos días de asumir el gobierno de Allende, el Ministro de la Vivienda Carlos Cortés, solicitó al arquitecto Renato Hernández Orrego, recién designado a cargo de la División de Planificación del Equipamiento Comunitario, la elaboración del proyecto destinado a la construcción de una red de Balnearios Populares a lo largo de todo el país, los cuales estarían localizados en las mejores playas del país. Este proyecto formaba parte de la medida 29.
Miguel Lawner, director de la CORMU en la época, cuenta: “En 1970, las vacaciones eran un anhelo inalcanzable para la inmensa mayoría de los trabajadores chilenos y sus familias. Una auténtica quimera. Ese es el motivo por el cual, dentro de las primeras 40 medidas formuladas en el programa presidencial de la Unidad Popular, la Nº 29 estableció lo siguiente: “EDUCACIÓN FÍSICA Y TURISMO POPULAR”
El balneario popular Rocas de Santo Domingo, entonces llamado Villa Carlos Cortés, comenzó a funcionar por primera vez en diciembre de 1971. Los balnearios fueron diseñados con una capacidad de hasta 500 personas, alojadas en bloques continuos de 8 a 10 unidades. Cada cabaña tenía una capacidad de 6 camas, que eventualmente podía elevarse a dos más, respondiendo a la composición familiar vigente en la época, pues se incentivaba la incorporación de los abuelos. Los centros vacacionales se complementaron con bodegas, posta de primeros auxilios, canchas deportivas y juegos infantiles, lavaderos, cocina y comedores colectivos, donde, según cuentan los testimonios, se generaba un ambiente de comunidad y alegría.
A partir del año 1973, las cabañas de Rocas de Santo Domingo se convertirían en el primer centro de adiestramiento de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). El balneario operó de modo paralelo al centro de interrogatorio clandestino que funcionó en el regimiento Tejas Verdes (primer centro de tortura y exterminio que existió en Chile) unidad militar al mando de Manuel Contreras, quien además es el responsable directo de convertir al Balneario Popular en un centro de secuestro, tortura y exterminio. Paralelamente y posteriormente, el Balneario ubicado en Rocas de Santo Domingo fue utilizado como centro de vacaciones para agentes de la DINA, y su sucesor la CNI, y eventualmente del Ejército.
El balneario popular, junto con el casino de oficiales y el campamento de prisioneros n° 2, conforman lo que Javier Rebolledo, autor de la trilogía de los Cuervos, denominó como el Triunvirato del Horror, que sería la cuna de todas las prácticas de lesa humanidad que después se extenderían a lo largo del país.
Alrededor del año 2000, la institución dejó de hacer uso del lugar y el Balneario permaneció abandonado. En concordancia con los pactos de silencio que buscaron no solo destruir este símbolo de la Unidad Popular, sino también ocultar la evidencia de sus crímenes, el rol del Balneario Popular en el horror desatado en nuestro país fue enterrado y borrado de la historia oficial.

Demolición del sueño


Reconstrucción del sueño
